sábado, 24 de febrero de 2018

SOLO ÓRGANO RECTOR

Debemos evitar el error frecuente de identificar el Estado con la sociedad.
El Estado es solo el órgano rector de la sociedad; le corresponde regular y ordenar la actividad social, pero no le corresponde desempeñar por si solo la actividad social.. Tambien seria un desorden si ejerciera tal control sobre ella que la ahogara.

No se puede gobernar una sociedad, como si sus mienbros fueran tontos o inútiles, o como si fueran ladrones, siempre necesitados de vigilancia y represión.

En principio quienes gobiernan son ciudadanos como los demás: tan inteligentes, tan preocupados por el bien común y tan honrados como los demás.
La mentalidad de dirigismo estatal, aparte de fundamentos ideológicos ya caducos, se suele sustentar en la desconfianza, y por tanto, en el falso supuesto de que quienes mandan son mejores y más honrados que los demás.

Pero a los ciudadanos hay que suponerles, por lo menos, un nivel de honradez semejante al que tienen los que gobiernan, por tanto no merecen ni más vigilancia ni menos libertad que los que gobiernan.

La mentalidad de sospecha y desconfianza, es siempre un error en cualquier tipo de gobierno, pequeño o grande; y favorece la arbitrariedad y la tirania, porque proporciona la excusa.


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jueves, 15 de febrero de 2018

¿ valoramos lo importante ?

Después del vuelo espacial del APOLO VIII, en que por primera vez el hombre se habia acercado a la luna, el comandante de la nave, Frank Borman, entre otrs manifestaciones, declaro:

"La vista de la Tierra desde la Luna me fascinaba. Resultaba dificil creer que aquel pequeño disco contuviera tantos problemas, tantas frustaciones."

Es verdad. Que gran cantidad de conflictos, desazones, y miserias nos buscamos los hombres por no actuar como lo que es: un hijo de Dios. Si fueramos un poco más humildes y más santos, como cambiaria esto.


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sábado, 10 de febrero de 2018

Un día penitencial.

 La próxima semana llega el Miércoles de Ceniza, es el principio  de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios.
Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y crecer de verdad en el Evangelio.
Este día, que para los católicos es día de ayuno y abstinencia, igual que el Viernes Santo, se realiza la imposición de la ceniza a los fieles. Debíamos fijarnos en las palabras que acompañan a esta imposición: "Convertíos y creed en el Evangelio"
 
Un buen ejercicio de Cuaresma es la Confesión. Si lo entendemos de verdad con la mente y el corazón, sentiremos la necesidad y la alegría de experimentar este encuentro, en el que Dios, dándonos su perdón a través del sacerdote, crea en nosotros un corazón nuevo, para que podamos vivir una existencia reconciliada con ÉL.
 
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sábado, 3 de febrero de 2018

AMAR A LOS DEMÁS.



Cada día se trata peor a las personas pienso como debíamos comportarnos con los hombres que nos rodean, lo cual está espléndidamente expresado en la segunda parte del primer mandamiento, del Decálogo: «Amarás al prójimo como a ti mismo.»

Este amor es diferente de la primera parte de amar a Dios sobre todas las cosas, porque los hombres no somos dioses. El amor a Dios tiene que ser absoluto, porque tenemos respecto a él una dependencia absoluta. En el amor a los hombres, en cambio, se nos pone una medida, aunque es una medida muy exigente: Hay que amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos.

No se puede negar que se trate de una comparación feliz, y que encierre una sabia pedagogía. Se trata de querer para los demás lo que queremos para nosotros y de evitarles lo que nosotros evitamos. Es lógico que tengamos que amar a los demás como a nosotros mismos, porque son seres de la misma categoría que nosotros, hombres como nosotros. Para Dios todo; para los hombres, lo mismo que queremos para nosotros. La moral sigue la lógica de las cosas, el orden de la realidad.

Evidentemente, no podemos amar a todos los hombres con la misma intensidad. Esto excede completamente nuestras capacidades reales. Somos muchos millones de seres humanos sobre la tierra; a la mayor parte no los conocemos y no tenemos ninguna relación con ellos, ningún contacto.
Por eso se nos da un criterio de orden: ama al prójimo; esto es: ama al próximo, al más cercano. Hay que preocuparse de los que están más próximos por lazos de sangre, de amistad, de camaradería; también de proximidad física.

En definitiva se trata de un precepto realista para que no nos dejemos llevar por la imaginación. Amar a los demás se concreta en amar a todos los que tenemos cerca y en la medida en que están cerca. Puede ser más fácil ser simpáticos y tratar bien a las personas con las que convivimos esporádicamente. Pero esto no suele ser realmente amor. Donde se demuestra si hay o no amor a nuestros semejantes, es  cuando amamos a las personas con las que convivimos. Es un desorden pensar que amamos a los que viven lejos de nosotros, si maltratamos a los que viven cerca. En cambio, cuando nos esforzamos por amar a los que están cerca, somos capaces de amar también a los que están más lejos porque nos acostumbramos -nos educamos- a amar.

Dentro de este apartado de los deberes hacia nuestros semejantes, hay que incluir también todas las realidades culturales y sociales, que son fruto de la historia y de la convivencia humana: por ejemplo, personas jurídicas y morales, instituciones, tradiciones, costumbres, etc.; en general, todo el patrimonio cultural humano que existe realmente y, por eso, nos impone también deberes.




martes, 30 de enero de 2018

La virtud de la templanza.

 
La permisividad en el ser humano, produce: malvados, impulsivos, glotones, lujuriosos, violentos, incapaces de dominarse y cobardes, seres que no son dueños de si mismos y terminan esclavos, primero de sus pasiones y luego esclavos de los demás.
 
El hombre debe ser formado desde pequeño en la templanza, en el uso de los bienes y en la fortaleza ante los males.
La templanza ayuda a dominar sus deseos, y la fortaleza a dominar sus miedos. Desde la primera infancia es preciso que se nos eduque de manera que coloquemos nuestros goces y nuestros dolores en las cosa en que es conveniente colocarlas.
 
En esto consiste una buena educación, pierden el exámen todos los pedagogos, psicólogos y papás permisivos, cuyo lema es "no hay que corregir, no hay que reprimir". Es eso lo que está dominando nuestras ideas pedagógicas y educativas y asi nos va.
 
Esta fuente es una alegoría a la templanza y se encuentra en Mexico, ¿podemos instalarla en nuestro país?
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miércoles, 24 de enero de 2018

¿Que es Dios para nosotros?

                        
Al escuchar la palabra “Dios” surgen reacciones diferentes según la disposición de cada uno.
Para algunos, Dios sería una idea del pasado, llamada a desaparecer conforme avanza el mundo de la ciencia.
Para otros, Dios es un ser problemático, que seguramente existe, pero “incapaz” de resolver nuestros problemas.
Para otros, Dios es un recuerdo de la infancia, alguien que tuvo su lugar en la propia vida. Con el pasar del tiempo, se fue difuminando.
Para otros, Dios es un recurso de emergencia, alguien a quien se acude cuando llega una necesidad material.
Para otros, Dios es un enemigo, un rival que limita las posibilidades humanas, que pone limites.
Para otros, Dios es una esperanza incierta. Alguien que uno desearía que existiese, pero que no sabemos si está más allá de los cielos y más adentro del corazón.

Para muchos, Dios es un Amigo cercano, presente, vivo, que enciende amores, que suscita esperanzas, que levanta los ánimos en las pruebas, que lleva a mirar más allá de la muerte, que salva y que resucita del pecado y de la angustia humana, que promueve el amor y la justicia entre los hombres.
Es bueno, en el camino de la vida, ponerse la pregunta sobre Dios. Porque por encima de nuestras ideas, de nuestros sentimientos, de nuestros rencores, de nuestras lágrimas, Dios merece no sólo una búsqueda, sino la apertura del corazón ante lo más sublime, lo más bello, lo más grande, lo más poderoso; ante Aquel que da sentido al mundo y al hombre,